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De
andar nervioso y hablar apresurado
Delfín Prats es uno de los poetas
holguineros más famosos.
Premio Nacional de Poesía David en 1968
por su cuaderno
Lenguaje de mudos
y Premio de la Crítica en 1987 con
Para festejar el ascenso de Ícaro,
Delfín ha publicado además los poemarios
El esplendor y el caos,
Abrirse las constelaciones
y
Lírica amatoria.
Ampliamente reconocido en su ciudad
natal, entrevistar a Delfín, sobre todo
en estos días de efervescentes Romerías,
es arriesgarse a ser interrumpido
constantemente por una multitud de
seguidores de su lírica que le saludan y
le llaman maestro. Aún así, con tal de
entrevistar a quien por muchas razones
es una especie de mito en la provincia,
vale la pena seguir el ritmo de su
conversación entrecortada y adentrarse
en los vericuetos de sus reflexiones
sobre su tema favorito: la poesía.
Usted ha dicho que tiene una fe
inquebrantable en la literatura como
modo de mejoramiento humano…
La
literatura no solo es algo bonito,
también es algo útil y necesario, la
literatura puede ayudar al hombre a
mejorarse a sí mismo. Eso es un criterio
martiano, no es solamente mío, la
literatura tiene una función social,
humana y es también un vehículo para
transmitir belleza creadora.
Muchas veces se acusa a los creadores de
vivir en una especie de torre de marfil,
a pesar de eso, ¿cree usted que la
literatura pueda ser un elemento real de
transformación?
El
concepto de literatura como torre de
marfil ya es obsoleto. Hubo momentos a
finales del siglo XIX donde ese concepto
de literatura primó, pero en este
momento —aunque puede ser que en algún
lugar del mundo algún escritor sostenga
el concepto del arte por el arte y
quiera prescindir de los compromisos
sociales, las relaciones familiares,
para hacer una literatura puramente
esteticista, de búsqueda de la belleza
del discurso— por lo general la
literatura en la actualidad es, o bien
comercial, o bien está en función de
defender lo mejor que ha producido la
humanidad, los mejores derechos humanos
y la identidad nacional.
De
su poesía se ha dicho que tiene un
cierto aliento conversacional, y si bien
la literatura conversacional un momento
determinado tuvo mucho auge, luego en
muchos casos fue muy criticada, ¿cómo ha
hecho para mantener pese a todo ese
espíritu vertebral?
Mi
escritura a pesar de todo no rehúye el
conversacionalismo, aunque no puede
insertarse dentro del conversacionalismo
más puro sino que creo que esa corriente
literaria influye en algunos giros de mi
poesía pero como bien decía Lina (de
Feria) ayer en una conversación privada,
nosotros fuimos los primeros en
apartarnos del canon exteriorista o
conversacionalista para hacer una poesía
de la existencia, es decir, una poesía
que planteara la realidad del hombre
viviendo íntimamente su vida en el seno
de la sociedad a partir de la
perspectiva del Yo. Diría que sí, que
habiendo nacido en el momento en que
nací y habiéndome iniciado en la
literatura en el momento en que lo hice,
mi poesía tiene que recibir influencia
de las poéticas en boga en ese momento
donde efectivamente primaba el
conversacionalismo, pero creo que en mí
se dan también elementos de poéticas
quizá anteriores como algunos elementos
neorrománticos, cierto intimismo.
Usted decía también que no concebía
escribir alejado de la solidaridad
humana, ¿tiene que ver esa afirmación
con que gran parte de su obra se haya
hecho en Holguín?
Cuando dije eso quise expresar que en
nuestro país se dan todas las
condiciones para que la persona que haga
poesía, narrativa o cualquier otro arte
no se sienta sola y no tenga que hacer
una obra desde la poética de la soledad,
de la reclusión, sino una escritura
abierta a esos contemporáneos que
también están luchando por mejorar el
mundo. Por ejemplo, en esta misma fiesta
de las Romerías y en muchas otras que
nosotros hacemos, todos los factores
colaboran y entonces el creador se
siente parte integrante de un conjunto
donde su obra es valorada desde una
perspectiva del colectivo.
¿Desde su punto de vista qué importancia
tienen las Romerías de mayo dentro de la
cultura cubana?
Este
año las Romerías tienen un
desenvolvimiento bastante positivo, creo
que este tipo de actividades van a
redundar no solo en el desarrollo
holguinero, sino de la cultura cubana de
manera general. Este es un evento
profundamente popular a donde tiene
acceso mucha juventud que se empapa de
este modo del quehacer artístico y
literario cubano, esa es la función de
las Romerías.
En
las Romerías hay un espacio dedicado a
la literatura, a partir de lo que ha
visto en él, ¿cómo valoraría el estado
de la literatura joven y en especial de
la poesía joven cubanas?
Te
pudiera hablar con mayor conocimiento de
causa de la poesía joven aquí en la
provincia, porque trabajo en el Centro
de Promoción Literaria Pedro Ortiz
Domínguez y allí hicimos una antología
de poesía holguinera donde reunimos un
poco más de 60 poetas y la mayoría era
gente joven. Esa gente joven no solo se
integra a las Romerías de mayo y no solo
participan en la fiesta de la cultura
iberoamericana y en las diferentes
jornadas de cultura que se hacen, sino
que ellos tienen, además de ese medio de
vincularse con el público, una editorial
donde presentar su obra y están en
contacto perenne con las diferentes
instituciones donde se presentan libros
y se dan recitales. En Holguín estamos
en un momento de bastante desarrollo de
las relaciones entre creador y público,
lo cual es difícil de lograr.
Amén de esa relación, la calidad misma
de la poesía, ¿cómo es?
Eso
es difícil de valorar. Creo en la
calidad de la mayoría de los poetas
holguineros, ahora, en cuestiones
literarias, sobre todo en poesía, la
propia historia del desarrollo poético
es quien te pasa la cuenta y muchas
obras que en estos momentos nos parecen
muy logradas al final envejecen. En
estas cosas el tiempo es quien dice la
última palabra. Podría afirmar, sin
temor a equivocarme, que la poesía que
se escribe en Holguín está al mismo
nivel o disfruta de un estatus de
calidad igual a lo que se escribe en
otras partes del país. De manera general
me parece saludable que tanta gente se
acerque a la creación literaria y que
haya esta especie de revolución en el
campo de las letras.
Y
su propia poesía, ¿en qué estado está?
Ahora
ya casi no escribo. Soy una persona que
empezó a escribir relativamente joven y
no pierdo la esperanza de escribir
poesía otra vez. No escribo
continuamente, sino de una manera muy
calmada, porque creo que no es necesario
hacer una obra extensa, sino que es
mejor tener 20, 30 ó 40 poemas un
poquito más logrados. De cualquier
manera ya te digo que no eludo la
posibilidad de publicar otro libro de
poemas. |